Jesús se encontraba con sus discípulos en el Monte de los Olivos, ya bien entrada la noche. Llegó una multitud de hombres, la guardia del templo, los sacerdotes y los ancianos con antorchas. A la cabeza iba Judas, uno de los discípulos de Jesús. Judas les dijo: «Cuidado, está completamente oscuro: aquel a quien voy a saludar con un beso es Jesús. Detenedlo». Entonces, uno de los hombres le preguntó: «¿Por qué quieres que arresten a tu Señor? ¿No lleváis años juntos?». Judas respondió: «A ti no te importa. Se comporta como si fuera un débil. Eso me vuelve loco». Jesús ve a Judas y le dice: «Judas, ¿amigo mío? ¿Qué quieres de mí? ¿Me entregas con un beso? Habéis salido con palos como si fuera un ladrón».